sábado 2 de diciembre de 2006

Derecho a la indagación (?)

(no se me ocurren buenos títulos cuando escribo posts de corrido sin tener idea de cómo van a terminar)

Estaba pensando en seguir cierta cronología de mis primeros días en la facultad para proseguir con los primeros posts del blog. Lunes antropología, martes antropología de nuevo (pero práctico), miércoles... Derecho a la información.

Después de dos días de haber cursado con uno o más conocidos, llegaba el primero en el que me tenía que lanzar a la aventura (?) solo. Planta baja, aula chica, entrar y mirar para todos lados como con la esperanza de ver algo que me orientara... y el desafío que se planteó después cuando nos dijeron que de allí a dos miércoles habría que tener los grupos para el trabajo práctico final ya armados, que resolví milagrosamente la clase siguiente, buscando sentarme más adelante y cerca de alguno que me pareciera un poco inteligente, como para poder formar un grupo presentable.

El profesor llegó puntual a las 9 y empezó a disparar sin piedad. "Esto es derecho a la información, bla bla bla, supongo que ustedes como aspirantes a periodistas o estudiantes de comunicación estarán bien informados... ¿quién es el presidente del Senado?", le tiró a una. Lívida (en realidad estaba detrás suyo así que no la vi, pero la imagino), no supo que responder. "¿Cómo no sabe? A ver, usted, ¿quién es el presidente del senado?" Cri cri... "¿Nadie sabe?" Yo la sabía así que levanté la mano y me lucí (?). No era muy difícil tampoco. Pero fue profundizando un poco más y nos empezó a bailar a todos. Algunos sacaban las primeras. A otros les hacía preguntas que los mataban.

-¿Usted de dónde es?
-Eh... La Pampa.
-La Pampa, bien... ¿sabe usted cuáles son los senadores que lo representanen el Congreso de La Nación?
-...

Bajó un escalón ahí y empezó a indagar a ver si al menos el alumnado conocía la cantidad de senadores por provincia y cosas así. Seguía en un terreno más o menos firme así que contesté una de las preguntas relacionadas al tema (aula chica, no más de 35 personas, no estaba mal hablar un par de veces seguidas tampoco), pero después, a la segunda que metí, creo, me levantó un poco la vara y me cagó con una que ya ni me acuerdo. Habré terminado la ronda indagatoria con un meritorio 3 de 4 si no me equivoco, digno porcentaje de efectividad, gracias a la explicación del sistema de sucesión presidencial que establece la ley de acefalía a nivel nacional (todo gracias a haber visto mucha tele en diciembre de 2001).

Quizás por lo descripto parece que estoy hablando de un profesor medio guacho (terminó preguntando por el interventor del COMFER y el secretario de no sé qué cosa, imposible), pero estando ahí se veía que nos estaba despertando más que otra cosa. Habrán visto seguramente cómo son las primeras clases de facultad y hasta de secundario: una hora hablando de la materia, los objetivos, la forma de evaluar, dando consejos sobre qué hacer y qué no ("vayan estudiando a medida que pasan las clases que si no al final se les junta todo y es imposible" debe ser la frase más escuchada en primeras clases universitarias en la historia), etc. No está mal hacer algo distinto. Y además se veía que el tipo detrás de su bigote escondía una sonrisa medio pícara, como cagándose de risa un poquito, detrás de ese personaje que parecía estar construyendo.

Con el tiempo se deschavó. En las últimas clases, con los temas del programa liquidadísimos (es una materia facilonga derecho) terminó hablando de cualquiera, cómo hacía él para sacar minas a bailar en su época y cómo creía que se hacía ahora, además de especular con nuevas posibles (cita memorable: "¿no se acercan a una chica y le dicen, '¿vos sabés lo que es la semiosis social?'; '¿querés que te explique la Doctrina de la Real Malicia?'"), por nombrar un caso. Pero eso ya muy sobre el final. Antes, con chistes y todo, intentó no perder la línea. Las corbatas con ositos o dibujos de papás noeles que una de mis compañeras de grupo no podía evitar señalar todas las clases (si no me las mostraba yo la verdad que ni me daba cuenta) quizás no ayudaban mucho a dar una idea de seriedad, pero tampoco es que la buscara. Era mantenerse en la materia sin hacerla un embole de dictado de cosas para tomar apuntes o consignas aburridas (aunque a veces también había de ésas, claro).

Cierro con la anécdota más divertida que recuerdo en este momentos de estos prácticos (que no fueron muchos, como pasa con los prácticos de la mayoría de las cuatrimestrales: dos horitas por semana, durante apenas más de 3 meses): la mitad de la clase de un día, según se planeó, había quedado para ver un video con un documental sobre la Guerra de Malvinas, el manejo de la información que allí se hizo, los periodistas que la cubrieron, etc. Estaba interesante se puede decir, aún habiendo sido grabado de un programa de aire conducido por Carlos Polimeni.

El videotape casero facilita algunas cosas, pero también puede complicarlas. Promediaba el programita cuando de repente del silencio reflexivo se pasó al estruendo de lo grotesco. Se escuchó en la tele algo así como esto: "el problema fue cuando en mayo del 81 la fuerza áerea decidió mover sus aviones hacia el sur y los inglese...- ¡qué buena que está la nena, mamita!". El programa de Francella irrumpió en medio del video, por la imprudente acción de alguien al que se le ocurrió grabarle encima y de otro que lo llevó a la clase sin chequear. Fue genial. Las luces apagadas, el silencio, todo quebrado por el hombre de bigotes y Julieta Prandi o alguna de ésas. Después le dieron fast forward, probaron un poco, y el show del protagonista de Papá es un ídolo y otras películas igual de malas desapareció y le volvió a dar lugar a los videos de Gómez Fuentes en el 82 diciendo que íbamos ganando y compañía, pero del ridículo no se vuelve (?), ya nadie podría recordar con seriedad aquella clase. O no del todo... fue un poco un símbolo de toda la cursada, el inevitable momento de risa metido en el medio de las dos horas, para hacerla un poco menos densa. A lo mejor hasta los metieron a propósito esos 5 minutos de Francella. Eso sí, en ese caso, la actuación de nuestro bigotado profesor fue digna de un óscar, porque la cara que puso cuando el video dio el vuelco no fue precisamente la de un tipo al que la sorpresa de las circunstancias no lo está pasando por arriba.

4 comentarios:

Andita dijo...

Jajaja, qué divertido. En este cuatrimestre yo tuve un ayudante de Matemática que era gracioso, pero hasta ahí...

Nacho dijo...

Y todavía no viste lo mejor. (?)

Anónimo dijo...

Que guacho este Edgar... nunca cambió. El tipo se hacía el gracioso, pero te vacunaba con los exámenes si no eras minucioso y llenabas de detalles. Con el TP, que en otras comisiones ni se pide, nos re cagó. Hicimos un laburo en el que invertimos semanas de tiempo casi completo y nos puso una nota apenas digna.

Nacho dijo...

A nosotros nos puso 8 en el TP, creo que le ponía 7 y 8 a todos, muy al estilo de lo que hacen en taller de radio.

Hasta hace un tiempo yo creía que el TP te lo hacían hacer en todos lados, pero en estos meses ya escuché a un par diciendo que no... cobra fuerza la idea de Cinzcéu de mandarla a 3er año de la secundaria.