jueves 8 de octubre de 2009

Pork and beans

No es que haya que obsesionarse con el tema como si fuera la gran transformación histórica de la comunicación, pero ya que tengo la información la comparto, y la iré actualizando en los comments si hay novedades, aunque en parte la existencia del recientemente por mí descubierto parlamentario.com me vuelve redundante.

Desde ayer que sabemos que gracias al equivalente local de lo que los yanquis llaman pork barrel o earmarking (el criador lo explica en español acá), una senadora correntina pasó -como habíamos dicho del oscilante Das Neves- de pensar que la ley de medios es peligrosa por violar el derecho de la sarasa sarasa a estar convencida de que la ley es un ejemplo de democratización apoyado por las organizaciones sociales y sarasa sarasa de otro tipo.

Se han dado vuelta otros, pero la relevante es ella, porque se dio vuelta tanto en general como en particular. La votación en general está ganadísima, 40 y cortos a 20 y largos. El terreno en donde se disputan los porotos uno a uno en este momento y hasta mañana a la madrugada es en la aprobación en particular de cada artículo. Allí, muchos que apoyan en general tienen algunas disidencias, y las distancias se estrechan, con lo cual las posibilidades de que algún artículo del proyecto tal como está hoy* cambie aumentan. Esto, recordemos, generaría que el proyecto tenga que volver a diputados, cosa que no necesariamente es un problema para que se apruebe la ley así que a mí no me parece para nada el fin del mundo, pero con la que el kirchnerismo no quiere saber nada, en buena medida porque hay puntos en los que no está demasiado dispuesto a ceder. La estrategia de la UCR o el PRO-peronismo es modificar lo que sea para patear la aprobación y decir que "ganaron" hoy, pero en la práctica la ley puede salir igual, quizás inclusive mejorada (a mí me gustaría que todas las licencias pasen por la autoridad de aplicación, por ejemplo -me gustarían otras varias cosas en realidad, pero nadie las puso nunca en discusión así que limitémonos a las que hay sobre la mesa a esta altura-), si los apoyos actuales se mantienen cuando vuelva a diputados.

En fin, vamos a los números para el que quiera seguirlo.

Voy a dividir a los diputados en tres bloques: A) a favor en todo B) en contra C) a favor con disidencias. El grupo C es el que puede inclinar la balanza en cada artículo aliándose con el A o el B. Hay un total de 72 senadores, y se calcula que habrá dos ausencias (Urquía y Massoni; se calculaba también la de la correntina Vigo pero volverá especialmente mañana de su licencia médica para sumarse al que aquí llamaremos bloque A), por lo cual la suma de A + los que se sumen de C tendrá que dar tanto o más que 36 -si están todos sentados en sus bancas al momento de votar- en todos y cada uno de los artículos para que el proyecto se transforme en ley el sábado a la madrugada. En caso de un 35 a 35, desempata Cobos en contra.

Bloque A, a favor en absolutamente todo: los 38 que en la página del senado figuran como parte del bloque del FPV menos el recientemente célebre Jenefes, los chubutenses Guinle y Giusti, la mendocina Troadello, cercana al empresario de medios Ávila (los pondremos en el grupo C) y el ausente Urquía, más la correntina de la que hablábamos, Dora Sánchez y la aliada santiagueña Iturrez de Cappelini. 38 - 1 ausente - 4 semirebeldes + 2 aliados. Total = 35.

Bloque B, en contra (sacados de acá, abajo de todo): PJ disidente (10) + UCR (7) + varios sueltos (Colombo, Castillo, Rached, Alsina, Pinchetti, Carlos Rossi, Estenssoro y Verani = 9). Total = 26. (Si Menem falta por cuestiones de salud -está en duda, y su voto es clave ahora que quien estaba en duda en el bloque A confirmó su presencia-, serán 25)

Bloque C, a favor en general pero en contra o en duda en algúnos artículos: los 4 mencionados del FPV, más Giustiniani del PS, Lores del Movimiento Popular Neuquino, el bussista Salazar (que tiró unas razones de lo más increíbles para estar a favor de la ley en general) y los dos senadores del ARI fueguino, que Parlamentario.com está contando como a favor sin disponer de una cita de su boca que lo demuestre. Supongo que menajerán buena info, pero yo los tendré en dudas hasta que confirme eso. Así que: Total = 9.

Es decir que increíblemente, B + C = A, con lo justo.

El panorama es tan favorable para el gobierno que, si no se modifica con novedades de último momento, la única chance de que el proyecto vuelva a diputados es que absolutamente todos esos heterogéneos 9 se pongan de acuerdo en votar "no" en algún artículo junto con los otros 26 del grupo B, queden entonces 35 a 35, desempate Cobos en contra y luego lo cambien. Es tan difícil como mediáticamente redituable en caso de que ocurra. Las tapas del día siguiente se escribirían solas.

¿En qué artículo puede que se pongan todos los 9 de acuerdo? Veamos los candidatos:

14: autoridad de aplicación
32: adjudicación de licencias
45: multiplicidad de licencias
161: plazo de adecuación (desinversión), hoy de un año luego de reglamentada

Con el 45 no hay chances. Los "progres" -PS, fueguinos- seguro lo apoyarán. Quedan los otros 3, donde hay más consenso. Pero un ausente, alguien que sospechosamente se levanta a mear cuando se vota el artículo (ha pasado anteriormente), etc., o uno solo de los 9 que lo apruebe, y pasan.

Si los fueguinos confirman su apoyo en particular como afirma parlamentario.com, pasan todos y el proyecto es ley. Se toman apuestas. Yo sospecho que las negociaciones por la ley que proteje a la industria de Tierra del Fuego, para la cual, a la inversa que ahora, el ARI fueguino necesita del FPV, deben haber sido el tema más discutido en varias charlas por celular en esta semana.

*el proyecto tal cual se tratará hoy, con los cambios que se le hicieron en diputados, está disponible aquí en un prolijo .pdf o aquí en un precario .doc que tiene la ventaja de tener esos cambios marcados con otra tipografía

miércoles 7 de octubre de 2009

Digamé, Licenciado (no, no se me ocurrió un título más original, lo siento)

Photobucket

Como todos sabemos, esta semana se define algo de vital importancia para el devenir nacional, de estrecha relación con la facultad, la carrera y el blog. No, qué ley, me refiero a la clasificación de la selección de fútbol al mundial, obviamente.

Inspirados por la coyuntura, vayan dos citas.

Dice Revista Barcelona:

Vaticinan escraches, destrozos de automóviles importados, empalamientos preventivos de jóvenes promesas y no descartan el "efecto-Andrés Escobar"
Advierten que si la Argentina no clasifica para el mundial, los hinchas mitigarían su enojo mediante la caza de cracks

(...) En la semana posterior a las derrotas del seleccionado argentino ante Brasil y Paraguay, trascendió que el ex militar torturador Alfredo Astiz vivió un difícil episodio callejero cuando un transeúnte lo confundió con el defensor Gabriel Heinze, amenazó con golpearlo y le gritó "rubio hijo de puta te vamos a matar". El desafortunado incidente experimentado por el marino, que por desgracia no pasó a mayores, graficaría los "intensos deseos de los hinchas de cruzarse alguna vez por la calle con algún jugador de la selección", según evalúa el licenciado Alabarces.
Se verá cuán cerca están de cumplirse unas palabras de Alabarces hace ya algún tiempo, cuando dijera, antes de que alguien se lo viera venir, en el capítulo “Maradonismo, o la superación del peronismo por otros medios”, de Fútbol y Patria o algún otro de sus 42 libros sobre fóbal, aguante, barrabravas y demás -no me pidan que me ponga a revisar-, lo siguiente:

Esperemos tranquilos: contemporáneamente con una futura reedición de este libro, Maradona será el técnico de la selección argentina, y la llevará a ganar un nuevo campeonato mundial. Mi capacidad analítica será puesta seriamente en duda, pero al menos ganaré puntos como profeta. Todo eso, claro, si no se muere antes.
(citado por él mismo -autocitándose- en un teórico de 2008 (pdf, html), tras la renuncia de Basile y el comienzo del rumor sobre el nuevo DT)

sábado 3 de octubre de 2009

Verón, asesor de imagen VIP



La última: el semidios-semifrancés de nuestra carrera, san Eliseo Verón, sumó un nuevo poroto a su curriculum, siempre en la búsqueda de un mundo mejor.

Luego de haber asesorado al Grupo Clarín, dirigido la carrera de Comunicación Social de la Universidad de San Andrés, jugado a las bochas con Umberto Eco y haberse presentado como analista estrella de "Gran Hermano: El Debate", la última de Verón es que está oficiándole de asesor de imagen a Eduardo Duhalde.

Y, tal como señala con bueno tino, nuestro blogger amigo El Escriba:

"La columna de Eliseo Verón de hoy en Perfil tiene como objetivo poder escribir dos veces 'Eduardo Duhalde'. Interesante ¿verdad?".

Y concluye: "Eliseo Verón parece un especialista en PNTs".

martes 29 de septiembre de 2009

Braden o Mempo Giardinelli

Fedefer inicia en su blog una serie de posteos que promete y que creo vale la pena recomendar.

Del primero, un extracto, que firmaría sin problemas (iba a decir que podría haberlo escrito yo pero para eso tendría que tener el mismo talento):

¿Qué se encuentra en los medios sobre la Ley de Medios? Básicamente, desinformación.

Se habla mucho, demasiado. Se dice poco, nada.

Debemos sospechar, suponiendo que realmente nos interesa lo que pasa y lo que puede pasar a nuestro alrededor, de la información ausente, la que se retacea, se censura o no se publica en los medios de comunicación. Pero mucho más aún debemos - y no solo porque es más fácil - sospechar de aquella que de repente empieza a manar como un aluvión incesante, como un zumbido de sordomudo que se da manija a lo pavote sin más argumento que pronósticos agoreros o, también, coloridas promesas de edenes y encantamientos. No hay peor desinformación, y me sujeto con uñas y dientes a mi propia opinión, que el exceso de información que no sirve para nada.

(...)

Así como es legítimo celebrar que se hable y se hable coralmente de algo tan necesario y tan pendiente, también es legítimo cuestionar, sospechar (me gusta "sospechar" porque lo mío no es la fe ciega) acerca de qué se habla y qué se dice y qué se opina. En síntesis: cuál es el valor de servicio de todo lo que se informa sobre el proyecto.

Lo que se está sacando a relucir en el debate sobre la Ley de Medios consiste, a mi entender, en una suerte de pautado guión discursivo que varía diametralmente según el "bando" en el que unos y otros actores militen, según quién pague sueldo o sobresueldo, según de dónde llueva la pauta publicitaria o la dádiva de turno. He aquí el problema de la mayoría de las cuestiones políticas importantes - y la ley de medios es, como ninguna, una cuestión importante - que se debaten en la democracia televisada, esta especie de batalla naval cuyas coordenadas son verbos y símbolos: el problema es que terminamos arrancándonos los pelos y los ojos en torno a significantes comodines, vacíos e inútiles (tales como "libertad de expresión", "derechos humanos", "democracia", "dictadura", "pluralidad de voces", "K") pero a nadie (o a pocos) se le ocurre leer textualmente un mísero artículo de la ley al aire y discutir a fondo - durante días y bajo muchas luces - sus implicancias, sus eventuales resultados, su justicia o injusticia, algo que haga a la "educación" del oyente, el tan mentado "ciudadano común" que, porque no le queda otra, habla siempre por boca de ganso. El ganso es los medios.

(...)

Clarín bombardea con institucionales autocompasivos y mete zócalos en TN sobre la "Ley de Medios K" (la "K" te mata). Sus empleados (casi tirando más bien a "empapelados") se refieren a la "mordaza" al periodismo, a los cercenamientos de la "libertad de expresión" y a la amenaza inminente de los "derechos adquiridos". Morales Solá especula desde el llano y desde su columna en La Nación con la creación de un holding mediático propiedad de los Kirchner que vendría a reemplazar un monopolio por otro, al tiempo que denuncia el desguace de los grupos mediáticos actuales con el non-sancto objetivo de someter a los periodistas al ya tópico "estilo autoritario K". Cuando no se compara el proyecto con las políticas de Hugo Chávez o Evo Morales (viles demonios), gente como Vila lo hace nada menos que con la última dictadura militar. Macri y Cobos se ponen la camiseta y acusan al gobierno de atropellar la sanción de la ley con un congreso que "no es el que eligió el pueblo en las últimas elecciones"; no dudan en hablar de "improvisación" cuando la ley recibe cambios en una de las cámaras y acusan a ciertos bloques de diputados (como el Socialismo) de "venderse" y "traicionar a sus votantes" cuando, luego de lograr algunos cambios explícitamente solicitados por ellos mismos, votan a favor de la ley. Ninguna de estas espectaculares acusaciones, conspiraciones y escenarios apocalípticos aparecen jamás respaldados con la cita de algún artículo concreto, con número, apartado e inciso, de la letra de la ley. No aparece el artículo que demuestre ni la mordaza, ni el ataque a la libertad de expresión, ni la coima ni nada de nada de lo que sostienen.

Del otro lado la retórica no necesariamente resulta más servicial. En Radio Nacional, ATC y Página 12 (escenarios de los discursos con una mayor militancia - esa es la palabra - a favor de la ley) se asume que el nuevo proyecto es poco menos que la panacea simplemente porque la actual ley es un decreto promulgado por una dictadura genocida (obviando que algunos de los mayores defectos de la regulación vigente fueron introducidos en democracia). Frente a las acusaciones de la oposición, se limitan a burlarse de Macri o Cobos (blanco fácil si los hay), hablan de gorilismo, de que es todo mentira y que hay que tomarlo como de quien viene, o sea, Grupo Clarín. Ninguna de estas celebraciones exaltadas de alegría y esperanzas aparecen solventadas por alguna cita de la ley que despeje dudas. Unos y otros declaran para su tribuna de fieles convencidos, dejando información clave y útil que podría convencer a muchos más flotando en una nebulosa.

En esencia, tenemos una especie de duelo de simbolos en medio de una problemática que de simbólica - incurriré en un marxismo algo ortodoxo - tiene poco y nada (siempre están la tajada grande y la tajada chica y la no tajada detrás). La ley es democrática o no es democrática. La ley fomenta la libertad de expresión o atenta contra ella. La ley desmantela monopolios o los reemplaza por otros aún más siniestros. La ley está hecha a imagen y semejanza de las potencias europeas o a imagen y semejanza de Venezuela y Cuba. La ley es de todo un pueblo o de los nefastísimos "K". Y así sucesivamente. Quien haya podido leer el proyecto de ley y tenga un mínimo de conocimiento técnico sobre las cuestiones que en ella se dirimen tienen los elementos para, con esfuerzo, superar estas engañosas dicotomías y decidir con cierto conocimiento de causa de qué lado está la razón, a quién le creen más y a quiénes menos (cosa que personalmente ya hice). Pero el ya mencionado "ciudadano medio", que nunca va a leer la ley entera pero irónicamente es a quien más le compete todo lo que está en juego, no tiene nada en claro y nadie le explica nada. En cambio, se le ofrecen slogans atractivamente marketeados como quien anda vendiendo puerta por puerta. Así, no tiene a qué aferrarse más allá de la simpatía o el grado de identificación que le produzan Mirtha Legrand o Sandra Russo; Joaquín Morales Solá o Victor Hugo Morales (cada uno con su moral, permítaseme el oportuno chiste malo); Macri o Cristina; Merkel o Chávez.

(...)


Vayan, lean, opinen y vuelvan que seguro habrá más que leer para continuar el ciclo, esperemos que más productivo que otros.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Mastrini contra los molinos de viento

Mastrini-Quijote

En los comments de hace dos posts, citaba Fede al didáctico titular de Políticas y Planificación de la Comunicación, Guillermo Mastrini:

Un argumento muy escuchado es que ya no se trata de una ley de la dictadura dado que se le han efectuado casi 200 correcciones a la misma en democracia. Esta información presenta dos falsedades: la primera es que las modificaciones sustantivas no superan la decena (las otras son formalidades que no tienen incidencia); la segunda es que el carácter represivo, la doctrina de seguridad nacional, la presencia de las fuerzas armadas en el directorio del COMFER, la subsidiariedad del estado, y un centralismo de las decisiones en el PEN, marcan la enorme vigencia de dicha ley en nuestros días. Que alguno de estos enunciados no se apliquen, no significa que no estén vigentes ni que un mandatario no pueda aplicarla.

Otro "error" recurrente es el que indica que la autoridad de aplicación podrá revocar cada dos años las licencias de radiodifusión. En ningún lado se señala tal posibilidad. El artículo 40 del proyecto de ley sólo dice que se revisará cada dos años la cantidad máxima de licencias que una misma persona/empresa podrá disponer. La distancia entre un dicho y otro es grande.

Más confusión se ha aportado en relación a la autoridad de aplicación. En toda la historia de la radiodifusión argentina el actual COMFER ha dependido directamente del Poder Ejecutivo. El proyecto de ley contempla que dos de sus cinco directores sean nombrados por las minorías políticas. En lugar de destacar está incorporación inédita de mayor pluralismo en la autoridad de aplicación, se señala su dependencia del Poder Ejecutivo, ocultando la situación actual, y que la mayoría de los proyectos presentados de ley presentados por la oposición son menos plurales que el del Ejecutivo. No hay dudas que el proyecto de ley puede ser mejorado en relación a la integración de la autoridad de aplicación y sus atribuciones, pero partir de informaciones inexactas no contribuye a caminar en dicha dirección.

Un cuarto "desliz" tiene lugar cuando se menciona que el espectro sería repartido en tercios entre el Estado, el sector privado comercial, y las entidades sin fines de lucro. El proyecto de ley sólo reserva un tercio del espectro para las organizaciones no comerciales, dado que de lo contrario su derecho a la libertad de expresión se tornaría abstracto por su imposibilidad de competir en igualdad de condiciones con el sector comercial. No se especifica que el Estado deba tener un tercio del espectro, más allá de que se le reserven algunas posiciones. Sí es preciso mencionar que el discurso de presidenta contribuyó a alimentar el desliz, al reiterar esta información inexacta.


Yo diría con respecto al primer punto que es una ley de la dictadura que sólo ha logrado empeorar con los cambios que se le hicieron en democracia.

Con respecto al tercer punto, Mariano Parada López agrega un comment más abajo:

Meto una perlita: ayer estuvieron en América 24 Mastrini y Daniel Sabsay debatiendo sobre el tema. Cuando Sabsay tiró lo de la autoridad de aplicación, mastrini le retrucó con esto mismo que escribís arriba, a lo que el abogado (el único constitucionalista en agenda de productores) le dijo "pero la BBC es autónoma del poder político..."
"No confundas autoridad de aplicación con medios públicos",le contesto nuestro profesor.
En síntesis: cuantas boludeces se dicen cuando pedís ejemplos de lo que están diciendo.


Y sobre el segundo, agrego yo: ayer la UCR explicaba los motivos por los que seguía oponiéndose a la ley. Entre ellos mencionaba... el viejo tema de la revisión cada dos años, que ya se ha explicado que no quiere decir que se puedan sacar licencias sino que, además de lo que dice Mastrini, está hecho para que los medios no terminen ocupando más lugar en el espectro del que podrían ocupar, quitándole lugar a nuevas señales cuando el avance tecnológico permita poner más de una allí donde hoy hay una sola. Y lo peor de todo es que, para que no quedaran dudas de esto, la redacción de ese artículo ¡se cambió a pedido!

Redondeamos con lo que dice Mastrini en otra nota:

Uno de los aspectos positivos del debate que se ha instalado es que los argumentos contra la ley de radiodifusión han salido de las cavernas. Parece que ya no basta el infatigable transitar de los lobbystas de los grandes medios por los pasillos del Congreso, o incluso las llamadas directas a los legisladores al momento de las votaciones o despachos de comisión, como ha ocurrido habitualmente desde 1983. Frente al debate y a la conciencia social de la importancia de una regulación democrática de la información, los enemigos de la ley de radiodifusión no han tenido más remedio que desplegar una batería de argumentos públicos contra su sanción.

(...)

Ahora que los argumentos de los enemigos de la ley son más públicos resulta interesante analizar cómo sus líneas argumentativas han variado según los gobiernos y coyunturas políticas. En lo que no han variado es en su permanente oposición a que se sancione un marco regulatorio democrático, que dificulte la discrecionalidad de la autoridad de aplicación y los acuerdos privados con las autoridades.

Tomaremos dos casos como ejemplos. El proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales es, para los grandes medios, la ley “K” para controlar los medios. En muy pocas ocasiones, ninguna en el grupo Clarín, se da la palabra a quienes están a favor del revisar el marco legal. Todos los grupos sociales, sindicales, universitarios y políticos, que apoyan el proyecto son tachados de ultra K sin matices. Pero es no es nuevo. Durante el gobierno del hoy respetadísimo Raúl Alfonsín, el Consejo para la Consolidación de la Democracia (COCODE), elaboró a pedido del presidente un proyecto de ley. Los argumentos de las patronales de los medios agrupadas en la Comisión Empresarial de Medios de Comunicación Independientes (CEMCI) estigmatizaron al proyecto como un ataque a la libertad de expresión y presionaron a los diputados y senadores para evitar su sanción. La CEMCI es una suprapatronal gestada y gestionada por el grupo Clarín. El COCODE fue un organismo multipartidario en el que estaban representadas las principales fuerzas políticas del momento. Ayer frente a un proyecto de consenso, hoy ante uno surgido del seno de la sociedad civil y redactado por el gobierno, los enemigos de la ley de radiodifusión sostendrán que la reforma de la ley de la dictadura es un ataque a la libertad de expresión.

Otro argumento que recurrentemente se vocifera es la conveniencia de esperar al nuevo parlamento, que tendría la verdadera representación popular y por ende la mayor legitimidad para legislar. Agotaría el esfuerzo de varios días de investigación reseñar los cientos de leyes sancionadas desde 1983 en el período que transcurre entre las elecciones y la asunción de los nuevos parlamentarios. De todas ellas citaremos una, la que transformó radicalmente el sistema de medios argentino. En agosto de 1989, luego de la caída del alfonsinismo, pero antes de que asumieran los diputados electos, el parlamento aprobó las leyes de Emergencia Económica y de Reforma del Estado, conocidas como leyes Dromi. En uno de sus artículos se eliminaba el impedimento para que los dueños de medios gráficos pudieran ser licenciatarios de medios de radiodifusión. A partir de dicha modificación pudo constituirse el grupo Clarín. De esta forma, no sería arriesgado señalar que de sancionarse la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual tendría la misma legitimidad de origen que todos los grupos multimedia que existen en Argentina. Salvo que se utilice un criterio cuando el proceso favorece y otro cuando perjudica. Los enemigos de la ley de radiodifusión no parecen haber reparado en tal detalle.

Como todo proyecto o toda ley, la de Servicios de Comunicación Audiovisual puede y debe ser mejorada. Esa debería ser la tarea del parlamento. El proyecto presentado constituye una adecuada base para el debate con elementos hasta ahora inéditos en la radiodifusión argentina como es la presencia de minorías políticas en los directorios de la autoridad de aplicación y del sistema nacional de medios públicos. Su concepción se base en criterios de libertad de expresión asentados en los derechos humanos que supera ampliamente el sesgo autoritario de la ley de la dictadura vigente. La que los enemigos de la ley de radiodifusión procuran mantener.


Mastrini contra los molinos de viento

La ley en la cocina

Empecemos con algunos videos del debate que hubo en la facultad cuando se presentó, hace ya algunos meses, el anteproyecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para ver algunos de los comentarios, apoyos y objeciones que había suscitado en su momento y tener una perspectiva de cómo evolucionó el proceso:

Levenberg:



Mangone:



Aguiar:



Pereyra:



Casi todos los puntos son interesantes e importantes. No desaprovechar la coyuntura, como plantea Levenberg. Tampoco por eso, como dice Mangone, aceptar que para desconcentrar un medio haya que concentrar otro en nombre de la pluralidad, o creer de repente que el oficialismo se transformó en lo que nunca ha sido, y que la masa crítica que se ha generado en torno a estos temas esté atenta a no quedarse en lo declamativo de la ley sino más bien saber que para que se efectivice lo que declara como objetivo hacen falta otros factores. Saludar la iniciativa pero concentrarse en el articulado y laburar para mejorarlo concretamente, como hace Aguiar. Y tener en claro, como afirma Pereyra, que la aprobación de esta ley no va a garantizar que los contenidos de los medios se transformen en algo muy distinto a lo que conocemos.

Algunos meses después, creo que estamos en condiciones de decir que el proyecto ha mejorado en algunos de los sentidos aquí expuestos, sobre todo a partir de la eliminación del texto que permitía el ingreso de las telefónicas al triple play, sin lo cual, creo que razonablemente -teniendo en cuenta que la ley se declaraba antimonopólica y desconcentradora, y aquí sin embargo iba en sentido contrario-, varios se resistían a apoyar lo que había tal como estaba. (aunque está el argumento de que con esto se esquiva la resolución del problema de cómo adaptar el marco regulatorio a esta nueva tecnología, cosa que puede ser cierta)

Este post estaba siendo escrito hace un par de días, afirmando que si el oficialismo fuera lo suficientemente flexible con algunos puntos claves se garantizaría la aprobación del proyecto -de un proyecto que pasaría a ser ya indiscutiblemente mejor que la ley que rige hoy- en ambas cámaras. Citaba -aunque no coincidiendo del todo, pues de hecho es alguien con quien no coincido en unas cuantas cosas- algo dicho por Roberto Gargarella en su blog:

En 2005, Mastrini culminaba el libro diciendo: “La historia recorrida en este libro demuestra que si un conjunto de sectores de la sociedad civil (…) no comienzan el debate forzando a los responsables políticos a asumirlo, será muy difícil que este proceso surja por mera voluntad de quienes pretenden representar al pueblo en el Congreso de la Nación”.

Hoy, ese proceso de presión e instalación del debate parece haber terminado, al menos para los propios miembros de la Coalición por los 21 puntos. Sin embargo, y como concuerdan diputados de distintos sectores como Donda y Sánchez, la ley muestra inconsistencias graves con los 21P.

Me interesa señalar tres de esas inconsistencias relacionadas con el punto 3 (independencia de los medios de comunicación), el punto 6 (no concentración) y el punto 12 (medios públicos no gubernamentales). Invito a leer el proyecto original del Ejecutivo, que contiene una interesante fundamentación que incluye la enumeración de los 21 puntos y una breve explicación de cómo la ley los satisfacería. El lector desprejuiciado encontrara, creo, que las respuestas oficiales a los puntos mencionados son deficientes.

El punto 3 y el punto 12 pueden ser tratados simultáneamente. El proyecto de ley crea autoridades de aplicación y directores de medios públicos que están bajo la exclusiva órbita del Ejecutivo, el que designa (sin ningún tipo de control del Congreso) a la mayoría de sus miembros. El Gobierno alega que el principio 3 que exige ‘independencia’ es satisfecho con una figura de control, como es el Defensor del Público. ¿Acaso una autoridad de aplicación autónoma, con composición plural y en el ámbito del Congreso no sería mejor para garantizar la independencia de los medios que un mero órgano de control? El Gobierno tambien omite mencionar otro de los reclamos del principio 3: la asignación arbitraria de publicididad oficial y subsidios. Si la ley no regula este aspecto, el principio 3 no es satisfecho.

Las relaciones económicas entre el Estado y los medios de comunicación (que van mucho más allá de la publicidad oficial) son la principal fuente de presión por parte del Estado a los medios pequeños y medianos, mayoría en gran parte del interior del país. Es en estas relaciones económicas dónde se esconde la mayor violación al derecho a la información de los ciudadanos: el desafío es hacer que el Estado y los medios se dejen de rascar las espaldas, y esta ley no lo hace.

Por supuesto, una ley no puede obligar a un medio a ser independiente y ejercer el periodismo de forma seria. Pero al menos puede crear incentivos para que lo haga o eliminar desincentivos. La ley, como está, no crea ningún incentivo para el ejercicio del periodismo independiente, sino que por el contrario, mantiene los desincentivos existentes. Pensemos en un dueño de un diario de una ciudad bonaerense cualquiera: ¿Es razonable criticar a las autoridades si puede ser castigado con el retiro de los fondos que le permiten sobrevivir? La obviedad de la respuesta me exime de explicitarla.

Y con respecto al punto 6, que llama a evitar la concentración, el proyecto también es deficiente. ¿Por qué es necesario permitir el ingreso de las telefónicas? ¿No se puede obligar a las telefónicas a dar las redes para que otros prestatarios no mega millonarios como ellas puedan prestar servicios de triple play y competir con el cable? Se les abre la puerta y se les pone límites, pero ¿por qué se les abre la puerta en primer término? Si se quiere, como se dice, evitar monopolios o concentraciones, por qué se le da entrada a dos empresas con espaldas que son dos (Telefónica) y tres (Telecom) veces más anchas que las del Grupo Clarín? ¿Acaso estas empresas serán una amenaza menor para los pequeños cableoperadores del interior que lo que fue un grupo Clarín desatado por todos los presidentes desde Carlos M. hasta Nestor K.?

Quiero que el oficialismo explique por qué es necesario abrir el juego a las telefónicas. Estoy interesadísimo en escuchar esa justificación con argumentos antimonopólicos. Espero sentado, comiendo pochoclo.

Estas consideraciones me llevan al último punto, relacionado con la intención del Gobierno. Victoria Donda estaba en desacuerdo y juzgaba inútil analizar las intenciones del Gobierno porque ella no es psicóloga: hay que leer la ley y punto. Sánchez pensaba que no mirar a esas intenciones es correr la vista del elefantazo que hay en el cuarto (a saber: la pronta puesta en venta de Telecom; la adquisición de Telecom por empresarios amigos que podrán salir de compras al jugoso shopping de medios que quede luego del proceso de desconcentración que la ley propone).

Me interesa reflexionar en la posición de Donda, porque me parece que es la de muchos diputados de izquierda, algunos oficialistas bien intencionados y la de la Coalición por los 21P. Hoy la ley está más cerca de sancionarse que nunca: quien conoce la historia de la radiodifusión en la Argentina sabe sin embargo que puede fallar. El escenario que se plantean es del tipo ‘ahora o nunca’.

Entiendo el temor pero no comparto: si la ley se debate adecuadamente, sin apresuramientos actuados y con seriedad, el oficialismo va a recoger muchas adheciones de gran parte de la oposición.


Creo que decir "gran parte de la oposición" es exagerado, pero quizás podría corregirse en un sentido que no modifique demasiado la conclusión, diciendo lo siguiente: "el oficialismo recogería adhesiones suficientes para que la ley se apruebe". También creo que la ley podría aprobarse después de diciembre, pero no veo por qué no hacerlo ahora y ahorrarse el riesgo de que con el cambio de la composición de las cámara y el receso hasta abril (en 7 meses, los astros que hoy están alineados -y hacen que el FPV quiera esta ley casi en forma uniforme y además tenga con qué tomar la iniciativa para hacerlo- pueden perfectamente desalinearse), esto quede cajoneado.

Si esto pasa para el año que viene, la ley pasaría a discutirse en un congreso con los siguientes números:

(cifras sacadas de acá y acá)

Diputados:

PJ/FpV y aliados: 118

Oposición: 128

Sabatella/Solanas/Lozano/SI: 10


Senadores:

PJ/FpV y aliados: 36

Oposición: 36


Alguien verá estas cifras y dirá: ¡hay empate en las dos cámaras! ¡Otra vez desempata Cobos y la ley rebota!

Pero no es así.

La clave está en que acá como "oposición" se cuenta a un grupo muy diverso, incluyendo a unos cuantos potenciales aliados que, para esta ley, con esos cambios, votarían con el oficialismo.

Enumero:

-Los dos senadores de Tierra del fuego, que además le deben todos los favores que sean necesarios al oficialismo hasta que se apruebe la modificación de tarifas a importaciones electrónicas para favorecer a la industria fueguina. Con los diputados de esta fuerza pasa lo mismo.

-El senador (Giustiniani) y los diputados del Partido Socialista, que votaron a favor de, por ejemplo, la estatización de las AFJPs, es decir que han apoyado medidas de las llamadas "progresistas" del gobierno, y que han también dicho que apoyarían esta ley con ciertos cambios. (lo mismo pasa con los de Proyecto Sur, con la diferencia de que estos últimos también votaron por ejemplo la reestatización de Aerolíneas)

Augsburger, jefa de la bancada socialista en diputados, dijo: “Nosotros nos oponemos a la excepción prevista en el proyecto oficial para que las empresas de servicios de telecomunicaciones adquieran licencias para TV. Pero no vamos a definir ahora qué posición vamos a tomar si el Gobierno no modifica ese artículo. Primero hay que ir al debate”. Luego el PS se decidió a no apoyar el proyecto sin los cambios. Pero con los cambios sí lo haría, lo cual apoyaría la tesis de Gargarella...

Y también hay que sumar a dos tradicionales aliados que el post de Artepolítica no cuenta:

-Mario Jorge Collazo (Unidad Federalista, Tierra del Fuego) -votó a favor de la 125, por ejemplo-
-Ana Maria Corradi de Beltrán (Movimiento Santiago Viable) -ídem-

O sea que ya tendríamos 41 senadores. 4 más de los que hacen falta. Y garantizando una ley buena, que no le abra la puerta a grupos que ya de por sí tienen más poder que Clarín.

Pero claro, queda el problema de siempre: que los legisladores electos por el FPV son perfectamente capaces de dejar de apoyar esta (u otra) ley progresista por diversas razones (con Cobos, quien hace que la necesidad de 36 senadores suba a 37, a la cabeza).

Según Artemio López, estaban en duda los dos senadores de Chubut y los dos de San Juan.

Das Neves, gobernador de Chubut, cuyos senadores votaron a favor de la última ley importante para el gobierno -la extensión de las facultades delegadas al ejecutivo-, dijo hace poco que veía un componente "revanchista" en el proyecto, lo cual no es una señal muy alentadora; pero esto parece que se está revirtiendo en el debate en comisiones, con algunos cambios propuestos por diputados chubutenses que el bloque del FPV aceptaría, con lo cual también en teoría deberían votar afirmativamente los senadores de Das Neves, y quizás también mágicamente la ley a los ojos del gobernador pase de ser una muestra de sangriento revanchismo setentista y sarasa sarasa a un ejemplo de democratización de las voces y sarasa sarasa de otro tipo.

De San Juan no se sabe demasiado, pero es también cuestión negociable: he visto a Gioja hablando bien de la idea de que haya una nueva ley.

Pero hay más gente del FPV "en duda": el senador Guillermo Jenefes, dueño de un canal de TV, una AM y algunas FMs en Jujuy, quiere también algunas "modificaciones". Adivine el lector si éstas tendrán que ver con A) la participación de los pueblos originarios B) el nivel de federalismo de la ley C) cuidar su negocio asegurándose de que ninguna de las restricciones a la concentración de licencias en un mismo ámbito geográfico lo afecten.

(como bonus track, vale mencionar que el hombre es el impulsor de un proyecto que busca censurar a los usuarios de internet, toda una joya de la democracia comunicacional sin dudas)

Son cinco en duda, pero con los dos de Das Neves a favor se llegaría a 38, y si a eso se le suman algunos (no todos) de la Coalición Cívica que podrían darse vuelta con los cambios y votar a favor, la aprobación post-10 de diciembre parece viable. Todo esto, siempre y cuando el FPV aceptara cambios que, en general, sonaban razonables.

Y bien: ayer aceptó uno de ellos, y aquí estamos. Lo bueno es que lo hizo rápido, con lo cual aumentan las chances de que la ley salga antes de diciembre y, en general, de que salga.

Lo que ya está casi garantizado es que la ley tendrá la media sanción de diputados. Casi todos los bloques de centroizquierda habían reclamado modificaciones, generando la ira de parte del kirchnerismo que pedía que se inclinaran ante el nuevo proyecto y declararan estar a favor del mismo antes de debatirlo. En este link, por ejemplo, se pueden ver algunas de las alternativas propuestas por Proyecto Sur (radiodifusión como servicio público y no meramente de interés público, espectro como propiedad del estado, definición de "entidad sin fines de lucro" que excluya a las fundaciones dependientes de otras entidades que sí lo son para que no se puedan colar en el tercio del espectro reservado para éstas, una autoridad de aplicación bastante distinta a la existente, democratización de las decisiones y regionalización de la comunicación -parecido a lo que mencionaba en su video Mangone-, y principalmente lo de las telefónicas). Me parece que una vez conseguido lo de las telefónicas y algunas otras reformas parciales, lo razonable será, sin dejar de intentar modificar todo lo que puedan hasta último momento, que voten a favor cuando llegue el momento, como parece que van a hacer, aunque parece una pena que no se consigan cosas como lo de las fundaciones en el tercio de las sin fines de lucro (sí, en cambio, se garantiza que no podrán entrar allí fundaciones dependientes de otros medios de comunicación como Fundación Noble o Telefónica).

El Senado, se sabía, es más complicado. Será fundamental ver cómo actúa el Partido Socialista en diputados a partir de estas modificaciones, porque de allí podremos deducir lo que hará Giustiniani en el senado. Los de Chubut, si tengo que apostar, digo que van a votar a favor, pero no es seguro. Lo que me pregunto es si no le convendría al oficialismo asegurarse estos votos que están en danza consensuando los cambios con ellos antes de salir de diputados (sospecho que con Das Neves ya lo han hecho, de todas formas). En la versión de este post que estaba escribiendo ayer decía que si el oficialismo quería realmente que saliera la ley, iba a tener que aceptar cambios pedidos como el de sacar a las telefónicas y, en todo caso, dejar en offside a los que estuvieran mintiendo al decir que esos eran obstáculos para aprobar la ley. Y, sea porque no les daban los números o porque les pareció que les sumaba en términos de imagen, lo hicieron con respecto al punto principal. Si no hacen más, me parece, es porque los números ya dan y la ley sale.

jueves 3 de septiembre de 2009

Con esto nos hacemos una fiesta



Algo me dice que tapas como éstas van a ser las protagonistas excluyentes de las tesinas de la carrera el año que viene.

sábado 15 de agosto de 2009

Oído al rendir



Pasillo del primer piso de Ramos, esperando para rendir el final de la primera parte de Planificación de la Actividad Periodística (aka Campolongo I). Levenberg y un ayudante empiezan a tomar los primeros orales. Momento tenso. Cada alumno pasa ahí adentro un promedio de diez, quince minutos. Salen más o menos contentos -de hecho, una chica se saca un 10.

Hasta que pasa este pibe.

Creo que estaba cuarto, o quinto en la lista -de los primeros, de los valientes. Entró sin pena ni gloria: los que esperábamos afuera seguimos hablando de la vida o de la materia, bastante nerviosos. En uno de los tantos silencios que se arma nos damos cuenta que el muchacho sigue ahí adentro y no sale. Se ve que lo habían enganchado con algo.

A los treinta y cinco, casi cuarenta minutos, se abre la puerta. Sale el chico.

"Uy, creo que me dieron", dijo, en tono de película policial. Risas.

Rápidamente se abalanzaron sobre su persona los ya clásicos curiosos y curiosas al grito de "¿Qué te tomaron, qué te tomaron?"

El pibe tomó aire y dijo, exhausto:
"Esperá que me den la nota, después te digo hasta mi número de teléfono".

Risas.

sábado 8 de agosto de 2009

Charles S. Peirce trivia

¿Tenés que rendir semiótica 2? ¿Te espera todo un fin de semana repasando apuntes de las clases de Del Coto y espiando la correspondencia de Peirce a Maby Wells Lady Welby? Desde el galpón te ofrece una alternativa marginalmente más divertida.

Carlos Sandro Peirce ¡Un juego para toda la familia!Lady Maby Welby

¡Sí, chicos! ¡Llegó la trivia de Charles Sanders Peirce! ¡Un juego de preguntas y respuestas para probar cuánto sabés del padre de la semiótica y el pragmatismo! A tan solo un par de clicks de distancia (y un poco de paciencia si el servidor de la trivia anda lento), el primero de ellos acá.

Igualmente apta para quien tenga que rendir semiología del CBC, donde en general -aunque no siempre- se ve también a Carlos Sandro (?). Lo que no puedo garantizar es que todos los contenidos de la trivia se hayan visto en alguna de las dos materias, pero la mayoría seguro que sí.

Al que ya haya visto todo esto hace mucho le puede servir para ver cuánto se acuerda. Yo la hice dos veces, una hace un tiempo -con las tres semios recién cursadas- y otra ayer, y no sorprendentemente me fue mejor en la primera.

En los comentarios pueden decir cómo les fue a ustedes.

(trivia afanada de por ahí, no se crean que la hice yo)

martes 28 de julio de 2009

Oído al cursar



"El comportamiento sexual en el mundo animal está dominado por el Imaginario: pitón macho ve a pitón hembra, y listo. En los seres humanos, no.
Por eso vamos al psicólogo"

Ricardo Terriles, JTP de Comunicación III, explicando la estructura de los órdenes de Jacques Lacan.

lunes 15 de junio de 2009

1989

Uno de los textos que leemos en Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo a.k.a. PCPC (cátedra Casullo-Forster), como parte del debate modernidad-postmodernidad, es una parte del libro "La sociedad transparente" de Gianni Vattimo. Escrito en 1989, es un ejercicio divertido leer sus propuestas, observaciones y predicciones y contrastarlas con la realidad.

El autor lanza unos cuantos lugares comunes de la época. Con la URSS tambaleando y el capitalismo en triunfal ascenso, no pueden faltar un par de alusiones a "el fin de los grandes relatos", el efecto revolucionario y democrático de los medios de comunicación y hasta al "fin del colonialismo y el imperialismo" (sic). Sólo en el año de la publicación del libro, EE.UU. participó en intervenciones militares ilegales en Nicaragua, Panamá y Timor Oriental por sólo nombrar algunas, y apoyó dictaduras de todos los colores siempre y cuando favorecieran a sus intereses (la de Pinocho, por ejemplo, en su penúltimo año). Pero no dejemos que la realidad se interponga entre Vattimo y sus especulaciones.


"Excelente..."


El hombre parece sumamente optimista. Dice que la modernidad, a la que acusa de tener un "discurso único", ha terminado porque vivimos hoy en una "sociedad de la comunicación", posmoderna ella, debido al "nacimiento de los medios de comunicación de masas", que permiten una jamás antes imaginada pluralidad de discursos que circulan democráticamente.

No sólo es optimista, sino que da por consumado que, en contra de lo que frankfurto-orwelleanamente podían conjeturar algunos acerca de la utilización de estos medios para el control político y la homologación de ideas, ellos ya estaban entre nosotros generando exactamente el efecto contrario.

"A pesar de cualquier esfuerzo por parte de los monopolios y las grandes centrales capitalistas (...) la radio, la televisión y los periódicos se han convertido en componentes de una explosión y multiplicación generalizada de Weltanshauungen: de visiones del mundo".


Mientras tanto, Fukuyama y sus propagadores meméticos locales tenían cada vez más micrófonos a su disposición para proclamar el fin de la historia y las ideologías y que un ejército de escribas lo repitiera en diarios y revistas. La nona podía elegir entre ver a Susana o a Mirtha en la tele, el padre de familia entre Grondona y Neustadt, y la quinceañera hija entre FM 100, FM Hit, Radio Uno y Radio Top Cuarenta (cuya particularidad, como el nombre quizás sugiera, era pasar las mismas 40 canciones pop pagadas por las discográficas todo el día... al igual que las primeras tres, que tenían nombre distinto, eso sí).

"Occidente vive una situación explosiva, una pluralización que parece irrefrenable y que torna imposible concebir el mundo y la historia según puntos de vista unitarios"


Es cierto que hay un proceso que parece irrefrenable, pero da la sensación de ir más bien en la dirección contraria. Analizando la evolución de un mapa de medios, sea nacional o internacional, se puede ver que la tendencia viene siendo a que se concentren en menos manos. AOL-Time Warner eran varias empresas y hoy son una, Rupert Murdoch tiene (muchos) más medios escritos y audiovisuales que yo posts publicados en la historia de este blog, y Clarín ya es dueño de los tres principales proveedores de TV paga del país, por nombrar sólo una ínfima parte de sus propiedades y sociedades (clickeando en el link pueden ver un interesante mapa que muestra otras, y ni siquiera del todo completo, creo que por falta de actualización, pues DirecTV por ejemplo no aparece).

Hace un siglo seguramente tampoco reinaba la libertad de expresión pero, para que comparemos, las posibilidades de un sector social para acceder al principal medio de comunicación de la época, eran mucho más altas. Guillermo Mastrini dio una vez en un teórico el ejemplo del diario anarquista La Protesta, comparable en porcentaje de la población que lo leía a Clarín hoy. Pero hoy, si algún grupo similar quisiera acceder al principal medio de comunicación de esta época, la TV, tendría que desembolsar algunos miles de millones de dólares para poder hacerse de un canal. Es decir que no tendría forma de hacerlo.

Cualquiera que entienda mínimamente la relación entre la economía política y los medios de comunicación masivos, se imaginará que este nivel de concentración no conduce a un proceso de gran pluralidad de mensajes. Conduce a que nuestros medios de comunicación sean esto:

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(*Nota al pie: Es genial que el programa de Capusotto, supongo que sin que él tenga idea, se llame igual que un "reggaeton anti Castro y Anti Chávez" que circula por youtube)

Conduce a que, en Argentina o Estados Unidos, las masacres a las que se refiere el documental mencionado en el post que precede a éste no existan para ninguno de los grandes medios, y el gobierno que las patrocina y encubre sea considerado "democrático" pese a su notoria similitud con las dictaduras latinoamericanas de los setentas, mientras simultáneamente se pone bajo un condenatorio microscopio cualquier acción de quien quiera desarrollar una política mínimamente independiente de los deseos de EE.UU. o sus organismos finanieros (véase Venezuela, Cuba, etc.), para acusarla de "autoritaria".

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Un año antes del libro del Pipi Vattimo, en el 88, salió otro mucho más interesante para quien quiera comprender lo que puede esperarse de los medios masivos en manos de grandes corporaciones. Se llamaba, justamente: "Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media", y estaba escrito por la dupla Edward Herman - Noam Chomsky (lo pueden conseguir en español en su librería amiga bajo el título "Los guardianes de la libertad").

Chomsky y Herman diseñan un modelo que predice el comportamiento de los medios, al que denominan "propaganda model". Afirman que la propiedad de los medios, sus fuentes de ingreso (publicidad), sus fuentes de información (gobiernos, lobbystas de empresas, "expertos") y un par de factores más**, determinan lo que el medio dirá de tal o cual tema, y permiten predecir aún antes de ver lo que dicen esos medios, qué sesgos van a tener, qué van a resaltar, de qué no van a hablar, en qué temas será más probable encontrar mentiras y distorsiones, a quiénes le repreguntarán y a quiénes no, la palabra de quién tomarán como cierta y la palabra de qué otro cuestionarán, qué casos cubrirán desproporcionadamente, etc.

(**Nota al pie: el último de los factores es (cito del libro) "el 'anticomunismo' como religión nacional y mecanismo de control". Capusotto lo capta perfecto cuando la señora deja indignada en el contestador telefónico el mensaje pidiéndole al "montonero De la Rúa" que renuncie)

Y como más o menos todos los medios tienen la misma estructura de propiedad, están en las manos de unas pocas personas, tienen el mismo tipo de financiamiento publicitario, utilizan las mismas fuentes, etc... sorpresa: todos terminan cubriendo de una forma muy parecida las cosas. Y esa forma no es precisamente objetiva, se imaginarán. Como mucho se permite un falso debate entre si hay que derrocar al tirano Chávez/Castro/Ahmadinejad/inserte-cuco-de-turno ahora, más tarde, o esperar a que alguno dentro del país en cuestión lo baje. No se discute si realmente son "tiranos", o por qué ellos son "tiranos" y otros gobiernos infinitamente más autoritarios y sanguinarios son "democráticos" o "moderados" (respuesta: porque tienen líderes que permiten hacer negocios, caso Arabia Saudita, Egipto, Colombia y muchos más).

Unos simpáticos muchachos de la internet suelen aplicar el modelo de propaganda a latinoamérica. Por ejemplo, acá. Se compara el caso de Colombia (nación latinoamericana con por lejos el mayor número de periodistas asesinados, con un estado terrorista) con Venezuela (nación que no le renovó la licencia a un canal de TV (?)) y cómo la prensa muestra a cada uno.

Más allá de las obvias diferencias, lo interesante es que hay dos similitudes perfectas para testear el funcionamiento de los medios, cual experimento de laboratorio: Uribe cerró un canal de TV porque le molestaba (hoy todos los medios son oficialistas) y tanto Chávez como Uribe se presentaron a reelecciones.

Se imaginarán cómo fue la cobertura: la no renovación de la licencia de RCTV en Venezuela fue objeto de un par de decenas de artículos en apenas dos meses en los dos diarios que se estudian (el NY Times y el Washington Post), y con distorsiones de todo tipo y color (el golpe de estado jamás se menciona, salvo excepciones, y en esas excepciones la participación de los medios en él es mencionada como "una acusación de Chávez" en vez de un hecho ampliamente demostrado), mientras que el cierre de Inravisión en Colombia fue objeto de un gran total de... cero artículos.

En el caso de la reelección es todo muy similar también. Se inundan páginas con comparaciones entre Chávez y Stalin, Mao, Mussolini y Vladimir Putin, mientras que Uribe es una nota al pie, un "gobierno democrático con gran apoyo popular".***

(***Nota al pie: hay bastante más material en esa página sobre Colombia, Venezuela y los medios, si les interesa tienen para entretenerse, aunque lamentablemente no está en español)

En casi cualquier canal de TV o señal de radio argentina el resultado no daría muy distinto. Recuerdo el altísimo centimetraje que se le dedicó al debate por la "censura" de Chávez a los Simpson (un funcionario había dicho que debían ir en horario de protección al menor), o veo las hojas y hojas que se le dedican al caso Hilda Molina en Cuba, mientras que Colombia... bueno... eh... perdió con Argentina 1-0 en el monumental, eso es todo lo que sabemos de ellos. Ah, y las FARC son malas y secuestraron a Ingrid Betancourt. Si alguien recuerda que en Colombia hay un conflicto violento inmediatamente nos aseguramos de explicar que es debido a estos loquitos.

Los medios argentinos no se comportan en forma muy distinta porque son estructuralmente muy similares. Puede haber, a veces un poco más de crítica con respecto a la política exterior de EE.UU., porque pasa lejos, en Irak por ejemplo. Pero con respecto a latinoamérica o argentina ya el funcionamiento es análogo. Comparemos cómo se cubre la protesta social de o por los pobres con la protesta social de o por los ricos y las conclusiones saltan a la vista.

Pero bueno, al fin y al cabo, qué importa que nos mientan, ¿no? Por lo menos para Vattimo, parece que no importa. Leámoslo una vez más:

"Los mass media (...) caracterizan (...) una sociedad más compleja, caótica incluso, y precisamente en este caos relativo residen nuestras esperanzas de emancipación. (...) En lugar de un ideal emancipador modelado sobre (...) el perfecto conocimiento de quien sabe cómo son-están las cosas, se abre un ideal de emancipación a cuya base misma están, más bien, la oscilación, la pluralidad, y, en definitiva, la erosión del propio 'principio de realidad'"


El conocimiento es esclavizante, la confusión es libertad. Ahora sí que se puso orwelleano el muchacho.



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El periodista John Pilger contó alguna vez una anécdota en la cual un oficial ruso visitaba occidente -más precisamente Estados Unidos- durante la guerra fría. El hombre, al irse, comentó asombrado:

"Oigan, lo que nos impresionó después de ver los diarios y la TV local es que todas las opiniones en los temas de importancia son básicamente iguales. Para conseguir eso en nuestro país tenemos que encarcelar gente, arrancarles las uñas... acá ni les hace falta. ¿Cuál es el secreto? ¿cómo lo hacen?"


Uno de los secretos, diría yo, además de los que muy bien explica el modelo de propaganda, es el de estar convencidos, como Vattimo, de que en realidad reina la libertad y la pluralidad.



"Nos hemos hundido a tal profundidad que la repetición de lo obvio se ha convertido en el deber primordial"
(George Orwell)

jueves 21 de mayo de 2009

Cine Debate

Les acercamos la invitación a la proyección de la película "Naya: ni olvido, ni perdón" y a un debate posterior. La cita es la semana próxima en "La Barbarie".

Jueves 28 de mayo – 19:00 hs
en el comedor estudiantil "La Barbarie"
Sede Parque Centenario (Ramos Mejía 841), PB

Naya: ni olvido, ni perdón



Un film sobre las masacres paramilitares en Colombia
y su vinculación con megaproyectos económicos


Comentarios: Tomás Astelarra (periodista)

Organizan: Revista Rebvelados y Comisión de cultura del CECSO